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lunes, 1 de abril de 2024

Trabajadores de la generación Z en China van a la oficina en pijama

A la oficina en pijama: los empleados de la generación Z en China se rebelan contra sus jefes. Un vídeo viral ha desatado una nueva tendencia entre la gen Z de China: ir a la oficina en pijama, bata y zapatillas La medida es una forma de protesta más del movimiento "Tangping" que están protagonizando los jóvenes en China.

La medida es una forma de protesta más del movimiento "Tangping" que están protagonizando los jóvenes en China.

(Fuente: Xataka - Rubén Andrés)


"El control en la forma de vestir es el origen. El origen de esta pequeña revolución tiene su origen cuando un jefe llamó la atención a Kendou S, una sus empleadas, por el tipo de ropa que llevaba a la oficina, que calificó como “demasiado informal o descuidada” y que “necesitaba arreglarse para cuidar la imagen de la empresa”.



"Como digna integrante de la combativa generación Z, la joven se rebeló. Su protesta consistió en colgar un vídeo en Douyin, el equivalente de TikTok en China, equipada con un pijama, pantuflas y un par de guantes y se dispuso a ir de esa guisa a la oficina. El vídeo en cuestión se ha hecho viral y se ha extendido con la etiqueta “trajes groseros para el trabajo” por Weibo (el equivalente a X en China), Xiaohongshu (Instagram) y otras plataformas sociales.


"No es solo un vídeo, es la continuación de una revolución. La rebeldía de ir a la oficina en pijama no responde únicamente a la indignación aislada de una joven. Es el clamor de la juventud en China que está buscando cambiar las cosas y se niegan a llevar la vida de semiesclavitud que llevaron sus padres".


"Este movimiento social entre los jóvenes se conoce como ‘Tangping’, que viene a significar “tumbarse y no hacer nada”, representando la apatía de los jóvenes chinos ante la presión que la sociedad ejerce sobre ellos. Los jóvenes de la generación Z en China que ahora se incorporan al mercado laboral con títulos universitarios no quieren someterse a los constructos e imposiciones sociales e ir vestidos con un pijama a la oficina es la última forma de demostrarlo que se ha hecho viral".


[En China, hasta hace solo unos años, lo más habitual, sobre todo en empresas tecnológicas, era la llamada jornada 996: de 9 de la mañana a 9 de la noche durante 6 días a la semana, lo que se traduce en 72 horas que eran defendidas por las grandes compañías como Alibaba o JD.com cuando lo estipulado eran 44 horas semanales.

https://www.bbc.com/news/world-asia-china-58381538


O sea de 9 de la mañana a 9 de la noche, 12 horas, lo que viene a ser media jornada de toda la vida como dijo un capo del sector de la restauración, acusando de "flojos" a los empleados que no están dispuestos a morir de karoshi.


¿Hemos llegado a este mundo, que ni siquiera sabemos por qué, para trabajar 12 horas al día por sueldos que no permiten siquiera pagar un alquiler? ¿La generación Z está formada por 'flojos' o está destinada a reformular de una vez por todas el absurdo y obsoleto modelo de contrato social llamado trabajo?]



#futurodeltrabajo #meritocracia #ascensorsocial #culturadelesfuerzo #generacionz #china

domingo, 31 de marzo de 2024

La trampa de la vocación

Eduardo Vara Robles: “La vocación es una excusa para que los trabajadores se comprometan más allá de lo razonable”.

(Fuente: elDiario.es - David Noriega)

Eduardo Vara Robles, licenciado en Medicina y especialista en Pediatría, en su último libro, 'Maldito trabajo', analiza la aparición y la evolución del mercado laboral hasta el “culto al trabajo”.

La World Health Organization calcula que los trastornos mentales serán la primera causa de enfermedad en el mundo en 2030. Y los entornos laborales pueden ser, dice, “lugares de oportunidades o de riesgo”. Las condiciones de trabajo demandantes, las jornadas extenuantes y las horas de más potencian la aparición de burnout, ansiedad y depresión.

"Soy médico por vocación. ¿Qué es la vocación? Es una pregunta complicada. El concepto de vocación viene casi del sector más religioso, como si fuera una llamada, una ‘vocecita’ que te susurra y que te impulsa a que elijas un tipo de manera de estar en el mundo y trabajar. Pero, hoy en día, se ha convertido en una excusa para chantajear a ciertos profesionales y llevarles al extremo, a obligarles a comprometerse más allá de lo razonable".

"Toda esta dinámica de ofrecer los sacrificios que hacemos en el presente por algún tipo de abstracción en el futuro, que antiguamente era Dios, el más allá o un paraíso, hoy es la idea de progreso y la esperanza de que vamos a convertirnos o tener algo más. También hay otras cosas muy similares: si antes teníamos santos, ahora tenemos a los emprendedores exitosos, esas personas que se han convertido en referentes culturales, que han conseguido triunfar o esos discursos de que “se han hecho a sí mismos”.

"Si lo miras desde el punto de vista médico y neurocientífico, eso de que con esfuerzo y sacrificio se puede conseguir todo es absurdo. El esfuerzo no es lineal, si te esfuerzas demasiado llega un momento en el que los neurotransmisores que tenemos en el cerebro, nuestra energía física... todo se agota. Y el descanso forma parte imprescindible del proceso del ciclo del esfuerzo".

[Profesión de futuro: 'Extractor de humo'. ¿Cuántas veces has escuchado a los típicos charlatanes de feria, humoristas y vendehúmos especializados en dar charlitas en empresas recitar su ridícula retahíla de frases hechas sobre la meritocracia, la cultura del esfuerzo y el sacrificio como forma de subir en el ascensor social para chantajearte e inculcarte que trabajar gratis es propio de personas virtuosas y comprometidas a cambio de un sueldo de miseria y a costa de renunciar a tu vida personal y salud mental? ¿Sabías que en ese opaco mundo muchos de estos charlatanes cobran de 3.000 € a 10.000 € por charlita?

Ahora además de la versión 'executive', dispones de la versión 'parking de discoteca poligonera para gym-bros' que por el módico precio de 10.000 euros y a base de hacer burpees a las cinco de la mañana adquieres el 'mindset' necesario para ser un emprendedor de éxito.]

sábado, 30 de marzo de 2024

La IA despegará cuando se inserte en robots que experimenten el mundo como los niños

Melanie Mitchell: “La inteligencia artificial despegará cuando se inserte en robots que experimenten el mundo como los niños. Hay cosas que no están codificadas en el lenguaje y que solo se pueden captar viviéndolas”

(Fuente: EL PAÍS Tecnología - Manuel González Pascual)

Melanie Mitchell is an American scientist. She is the Davis Professor of Complexity at the Santa Fe Institute. Her major work has been in the areas of analogical reasoning, complex systems, genetic algorithms and cellular automata. https://lnkd.in/dGtqHa6X

¿Estamos exagerando el potencial de la inteligencia artificial (IA)? ¿Hasta qué punto es inteligente? ¿Llegará algún día a alcanzar al ser humano? Estas son algunas de las preguntas que se hace Melanie Mitchell en su libro "Inteligencia artificial. Guía para seres pensantes".

"Su respuesta es contundente: estamos muy lejos de crear una superinteligencia, por mucho que algunas empresas digan lo contrario. Y uno de los motivos fundamentales es que las máquinas no razonan como nosotros. Pueden hacer casi cualquier tarea mejor que nadie, pero entienden el mundo peor que un bebé de un año".

"En cierto modo, el hype actual aumenta las expectativas de la gente, y eso luego causa desilusiones. Ha sucedido muchas veces a lo largo de la historia de la IA. La pregunta es, ¿realmente va a ser el momento en que se cumplan las predicciones de los optimistas o acabaremos en otra gran decepción? Es difícil de predecir.

"Hace solo tres años, el futuro iba a ser el metaverso. Hoy ya nadie habla de ello. Sucede continuamente con las grandes innovaciones tecnológicas: se produce una especie de gran burbuja publicitaria, luego no se cumplen las expectativas y la gente se decepciona. Ese desarrollo resulta ser útil, pero no tan brillante como la gente esperaba. Es probable que eso sea lo que pase con la IA".

"Estos sistemas son, en cierto sentido, cajas negras. Son sistemas de software enormemente complejos que no se han programado explícitamente para hacer cosas, sino que se han entrenado, han aprendido de los datos y nadie puede averiguar por qué funcionan de la manera en que lo hacen".

"Hay cosas que tienen que ver con el sentido común y el conocimiento y que no están codificadas en el lenguaje y los datos: solo se pueden captar a través de la experiencia. Quizás las máquinas no podrán pensar de forma más humana hasta que no experimenten el mundo como nosotros hacemos. El gran salto se producirá cuando la máquina no solo sea entrenada pasivamente en el lenguaje, sino que también experimente activamente el mundo como lo hace un niño".

"Una IA insertada en un robot podría tener el mismo tipo de educación o desarrollo que un niño. Es algo con lo que ya especuló en los años 50 Alan Turing, uno de los padres de la informática. Esa idea cobra más sentido ahora".