jueves, 4 de junio de 2015

Círculos de Networking No Comunicantes


Soy licenciado universitario (de hecho poseo una doble licenciatura en matemáticas e informática) y he cursado un par de másters, en finanzas y marketing,  por no hablar de las docenas de seminarios temáticos a los que he asistido, talleres de reciclaje y cursos de perfeccionamiento de diversas materias, hablo fluidamente en inglés y tengo nociones de chino (aprendidas hace años cuando nos hicieron creer que seria la lengua del futuro hasta que me di cuenta que si no pasas varios años en China eres incapaz de hablar con un mínimo de soltura).  No hace falta decir que domino la mayoría de programas de informática de gestión y software de empresa.


He perdido la cuenta de todos los CV que he enviado a ‘puerta fría’ haciendo mailings masivos a direcciones de correo electrónico de las páginas webs de mis empresa objetivo (¿sirven de algo estas direcciones? ¿Hay alguien al otro lado o simplemente es un elemento decorativo que se incluye por defecto cuando el programador crea el diseño de la web?)

 

He conseguido listados de las principales consultoras de rrhh y les he enviado mi CV para que me incluyan en sus bases de datos. Algunas me han llamado para entrevistarme pero posteriormente no llego a la entrevista con la empresa cliente y si eso sucede es para puestos muy inferiores  a los que por mi preparación podría desempeñar.


He leído docenas de webs donde expertos en la materia aconsejan vía ‘tips’ como triunfar en las entrevistas de trabajo, como vestirme, qué colonia ponerme, en qué postura sentarme, como estrechar la mano al entrevistador (no es broma, he recopilado hasta cinco variedades: ‘con firmeza’, ‘sosteniendo la mano del otro con ambas manos’, ‘mano floja’, ‘tendiendo los dedos hacia otra persona’ y ‘aplastando’. Ni que decir tiene que debemos usar el estilo ‘con firmeza + mirándole a los ojos’ con esto demostramos seguridad en nosotros mismos, dotes de liderazgo, determinación, proactividad y no sé cuantas cosas más.


Me he aprendido de memoria todas las respuestas habituales que suelen hacer. ¿Cómo te describirías?, ¿Cuáles son tus fortalezas y tus debilidades?,  ¿Por qué te quieres cambiar de trabajo? ¿Dónde te ves dentro de 5 años? (en este punto concreto no tienes que ser especialmente sincero y hay evitar decir cosas como, ‘ocupando tu puesto’, ’con negocio propio’, ‘en cualquier otra empresa’ etc.)

He buscado inspiración sobre como diferenciar mi CV del resto de miles de que llegan cada día a la mesa de un seleccionador (Poned en Google, ‘currículos originales’), porque eso de copiar y pegar de cualquier web que, ‘soy trabajador, proactivo, dinámico y estoy acostumbrado a trabajar bajo presión y en entornos multiculturales, bla bla bla creo que ya está muy manido.
Hay webs que aconsejan presentar el CV como una infografía, otras serigrafiarlo en una camiseta, otras añadiéndole un micro chip musical como en esas postales de Navidad que al abrirlo salga mi voz explicando mis estudios y experiencia laboral. (Sirven para algo si no te presentas a puestos de diseñador gráfico o creativo publicitario?)



He ido incluso al metro con un ukulele y falda hawaiana a cantar mi CV cual trovador moderno con la esperanza que algún usuario me grabara con su móvil, subiera el vídeo a youtube, se hiciera viral y saliera en todas las ediciones digitales de los periódicos y en las televisiones, en esa miscelánea sección de ‘cosas curiosas’ que tienen todas las cadenas, entre la historia del niño chino que se queda atrapado en un tubería y la del bebé que pone caras graciosas cuando le dan a comer aguacate. Pero ni por esas me ha llamado un head hunter atraído por mi super originalidad y forma de diferenciarme de la masa.



He pedido un buen trabajo al Universo porque es sobradamente conocido que, ‘Cuando deseas algo todo el Universo conspira para que lo consigas’ y sino que le pregunten a Paulo Coelho cuántos libros ha vendido a todos los desesperados que esperan que esas bolas de hidrógeno y helio que alcanzan temperaturas de millones de grados y que vulgarmente se conocen por el nombre de estrellas, tengan tiempo libre entre cada emisión de radiación electromagnética para ‘escuchar’ tus peticiones y ponerse de acuerdo con el resto de quásares, cometas, meteoritos, agujeros negros y resto de cuerpos celestes para conspirar y lograr que consigas lo que deseas.



Me he comprado incluso el libro de Rhonda Byrne (El Secreto) porque según dice la propia autora, Sócrates, Platón, Shakespeare, Newton, Beethoven, Da Vinci, Goethe y otros pensadores, artistas y grandes líderes llegaron a ser quienes fueron gracias a ese conocimiento “secreto”.  Conclusión: si no tienes un buen trabajo, fama o lo que sea que ansíes es por una única razón: ‘porque estás bloqueando su llegada con pensamientos poco positivos”.



Si teneis alguna duda leed lo que dice en la página 46 (‘Recuerda que tus pensamientos son la causa primera de todas las cosas. Cuando mantienes un pensamiento durante un tiempo, éste se transmite al Universo. Ese pensamiento se adhiere magnéticamente a la frecuencia de lo semejante y en cuestión de segundos te devuelve la lectura de esa frecuencia a través de tus sentimientos. La próxima vez que te sientas mal o tengas una emoción negativa, escucha la señal que estás recibiendo del Universo. En ese momento estás bloqueando la llegada de tu propio bien porque estás en una frecuencia negativa.’)  De hecho si miráis su video en youtube veréis como si sois los suficientemente positivos comienza a aparecer dinero y más dinero en vuestro buzón con el remitente 'de tu amigo y vecino, el Universo’.

He sido positivo, super positivo, hiper-mega-positivo, porque como dicen los apóstoles  y gurús del buenrrollismo-flower-power-new-age, si eres positivo, si te esfuerzas lo suficiente, si visualizas el futuro de forma optimista, serás capaz de conseguir lo que te propongas, ya que las crisis albergan grandes oportunidades.



Me he registrado en Linkedin porque resulta que el 80% de los mejores puestos de trabajo no se publican nunca, están ocultos y la única manera de acceder a dichos puestos es a través del networking, en este caso digital, así que me pongo manos a obra añadiendo como contactos a empleados que trabajan en mis empresas objetivo, además me compro libros sobre como triunfar en esta red social, asisto a conferencias y cursos sobre reputación digital y personal branding para ser un ‘hombre marca’ que independientemente de su puesto de trabajo lleve consigo su impronta indeleble de profesional 2.0, pero empiezo a sospechar que al igual que pasaba en la época de la fiebre del oro en California hay más vendedores de picos y palas haciendo negocio y vendiendo cursos de esos que empiezan por ‘como conseguir ….’ que ofertas de empleo para buscadores de oro.

¿Qué está haciendo mal nuestro ‘job-seeker’? ¿Por qué tras todo esta ingente tarea de prospección del mercado laboral no encuentra un trabajo adecuado a su formación académica donde pueda desarrollar su gran potencial y cuando le surge algún empleo es algo temporal y rutinario donde no hace falta ni la decima parte de los estudios en los que tanto dinero y esfuerzos ha gastado?

Lauren  A. Rivera, profesora adjunta de gestión de empresas en la prestigiosa Kellogg School of Management de la Northwestern University aporta un poco de luz a este enigma a través de su recién publicado libro (mayo de 2015), ‘Pedigree: How Elite Students Get Elite Jobs  

La profesora Lauren ha dedicado una década a estudiar los sistemas de reclutamiento que utilizan las más importantes empresas norteamericanas, los bancos de inversión más elitistas, las consultoras más exigentes y los despachos de abogados más prestigiosos, lo que popularmente se conoce como la Santísima Trinidad de los trabajos de traje y corbata.

El libro, escrito en clave estadounidense, parte de la premisa que a los estudiantes y trabajadores se nos enseña a creer que el acceso a puestos importantes y la posibilidad de ascender laboralmente está al alcance de cualquiera que tenga un buen currículo y esté dispuesto a trabajar duro, sin importar su condición social, sin embargo, la realidad demuestra que aquellos que proceden de familias pudientes son los que consiguen los mejores puestos de trabajo.  Lauren  A. Rivera se mete en las cocinas donde se diseñan los procesos de reclutamiento de las citadas empresas para revelar la verdad acerca de quién es realmente contratado, para qué puestos de trabajo, qué tipo de juniors consiguen los mejores empleos en su debut en el mercado laboral, cuáles no, y por qué.

Basándose en decenas de entrevistas en profundidad nos muestra que las formas en que los reclutadores definen y evalúan los méritos están fuertemente sesgadas a favor de los candidatos que proceden de  entornos económicamente privilegiados. Revela como los 'decision makers' tienen ideas sesgadas, que están profundamente arraigadas en la clase social, acerca de qué es el talento, cuales son las mejores señales para detectarlo,  quienes las muestran y quiénes no.  Pero llegar, por parte de un candidato, a mostrar las señales que los empresarios de élite buscan en su proceso de contratación, implica una muy considerable inversión previa en recursos económicos, sociales y culturales por parte de los candidatos y sus padres.

De esta forma se desmonta la creencia de que el acceso a estudios universitarios por parte de las clases trabajadoras es un nivelador entre familias humildes y familias adineradas y que una vez finalizados los estudios podrían acceder al mercado laboral en igualdad de condiciones. Roto el mito, Lauren demuestra estadísticamente como el estatus social juega un papel importante en la determinación de quién consigue llegar a la parte superior de la escala económica.

Extrapolando los resultados de este libro podemos hacer un ejercicio de trasposición para estudiar cómo funcionan los círculos de networking.

El hecho de que gracias a las redes sociales podamos acceder de forma instantánea a comunicarnos con cualquier empleado de cualquier empresa en cualquier parte del mundo nos hace pensar que hemos saltado astutamente la criba que llevan a cabo los seleccionadores y que hemos podido dejar nuestro CV encima de la mesa del directivo o gerente de turno que tiene que decidir a quien contratar una vez le han pasado la terna de candidatos, (al igual que haría el padre bien conectado de una familia pudiente con el CV de su hijo).
La realidad es que la mayoría de usuarios de Linkedin en busca de empleo se comportan ingenuamente igual que lo harían fuera de dicha red social. Buscan empleados o directivos de sus empresas objetivo y les envían mails a 'puerta fría' explicándoles lo motivados que están para trabajar en su empresa. Simplemente implementan en redes sociales profesionales la misma estrategia que habían llevado a cabo cuando no contaban con ellas.

Mientras que la realidad de las prácticas de networking, por analogía con el estudio de la profesora Lauren A. Rivera, nos indica que se comportan como yo llamo "Círculos Piramidales No Comunicantes de Networking"

Círculos Piramidales No Comunicantes de Networking

(Ese diseño es completamente mío. No lo he desarrollado tras llevar a cabo un largo estudio académico ni he pasado 10 años realizando entrevistas en profundidad, es más bien el resultado de una epifanía como la que tuvo el Doctor Emmet Brown cuando resbaló en el baño golpeándose en la cabeza y teniendo la visión del condensador de fluzo que hace posibles los viajes en el tiempo. Eso nos pasa a los que no hemos estudiado en Princeton)


No nos engañemos, por un lado tener una potente reputación digital y una elaborada red de contactos profesionales es un trabajo costoso que implica muchas horas de dedicación y que suele comenzar a funcionar al cabo de unos 5 años, por otro lado el círculo de networking  al que cada persona tiene acceso está previamente determinado en función de su clase social, tipo de colegio, instituto y universidad donde haya cursado estudios, nivel económico y contactos profesionales de sus padres.

(Como anécdota decir que recién licenciado, en mi caso en económicas, intenté enviar mi CV a  una famosa consultora internacional a través de su web, pero al llegar al apartado para indicar la universidad donde había cursado estudios resultó que no había un campo de texto sino un desplegable donde sólo podías elegir una de las que constaban en la lista, Harvard, Yale, Princenton... básicamente las de la Ivy League junto con Oxford y Cambridge y alguna privada más europea. La Autónoma de Barcelona no estaba, no fuera el caso que se les colara algún mindungui sin pedigrí).

Pero no sólo Lauren A. Rivera nos descubre los misterios de los procesos de selección elitista, ya en 2013 el periodista Matt O'Brien escribía para el Washington Post un artículo titulado: 'Poor kids who do everything right don’t do better than rich kids who do everything wrong'. Demostrando a través de diversos estudios que no importa las buenas notas que obtengan los niños de familias modestas, siempre serán superados laboralmente y en términos de salarios por niños de familias pudientes aunque académicamente sean un desastre.

Si nos trasladamos a nuestra concreta realidad española la cosa no varía.

Xavier Martínez-Celorrio, artículo en el periódico digital, diario.es (diciembre de 2013) 'La geografía del clasismo en España'.

- Cesar Coca, artículo en el periódico digital, hoy.es (Mayo de 2013) 'El origen familiar es todavía una gran barrera a la movilidad social en España'

Así pues, volviendo a nuestro 'job-seeker', vemos que está atrapado en uno de los círculos de networking que conforman la base de la pirámide, y tal como se encuentra aislado del resto de círculos por un potente campo de fuerza reforzado por malla de acero no tiene perspectiva para ver los que tiene por encima y menos para localizar puertos de salida para acceder a niveles superiores.

Alguien podría decir que por ejemplo empresarios de éxito como Richard Branson, Steve Jobs, Bill Gates o Amancio Ortega  no venían de familias especialmente acomodadas incluso algún exitoso empresario pasó hambre en su infancia, o seguro que algún lector tiene un conocido que siendo de origen humilde ha conseguido llegar a un puesto directivo, pero esos no dejan de ser casos aislados entre los millones de job-seekers.
Mucho me temo que es estadísticamente más probable que te toque la lotería que encontrar una tasa significativa de candidatos de origen humilde que hayan alcanzado puestos directivos y altos niveles salariales.

 A fin de cuentas cualquiera de nuestras abuelas podría decirnos que 'quien tiene padrino se bautiza' sin haber asistido ni a Yale ni a Harward ni a Princeton.




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